Nace el Artist Advisory – AI Inside, un sello de transparencia

Hace pocos años bastaba con firmar una ilustración para reclamar su autoría. Hoy, firmar es insuficiente: también hay que decir qué herramientas se usaron en cada obra. En un artículo anterior ya nos preguntamos si con la llegada de la inteligencia artificial (IA) al mundo del arte y el diseño gráfico era momento de comenzar a gritar que el cielo se está cayendo. Esta vez la pregunta es otra: ¿Qué hacer mientras el cielo sigue cayendo? Este cambio de reglas, sumado a que las posturas radicales sobre la autoría gráfica abundan, me empujó a considerar una alternativa: el Artist Advisory – AI Inside, un sello que intenta aportar una opción intermedia ante esta nueva tecnología que llegó para quedarse. Quiero compartir contigo esta iniciativa, contarte de dónde viene y la postura que representa frente a otras dos que dominan la conversación actual del gremio.

El Artist Advisory – AI Inside, sello creado por Oscar Hernández «Hache»
Fuente particular

No se habla de Bruno

Declarar el uso de la IA en una obra sigue siendo, para buena parte del gremio del diseño y la ilustración, motivo de alta vergüenza y ostracismo garantizado. Ocultarlo suena más sensato por salud e higiene profesional, reconocer su uso puede entenderse más como una confesión delictiva, un mea culpa donde la mano humana se rindió frente a la máquina. Ante tal escenario lleno de incomodidad y señalamientos varios, dos posturas diametralmente opuestas han destacado, y ninguna resuelve por completo el panorama.

La primera postura va de una política de tolerancia cero: cualquier sospecha de IA basta para desatar señalamientos, funas brutales en redes sociales, cancelaciones dentro y fuera del gremio, incluso contra artistas que jamás tocaron una herramienta generativa. La ironía resulta dolorosa cuando esos mismos artistas, precisamente por la notable calidad y la consistencia de su estilo refinado por años, terminan señalados como sospechosos, muchas veces después de que su propio trabajo (usado sin autorización para entrenar los modelos) terminó por parecerse a lo que esos modelos ahora producen. Le pasó a Rui Araizumi, ilustrador de Slayers, acusado en agosto de 2023, durante el Comiket 102 en Tokio, de haber generado con IA la portada de su nuevo artbook. Tuvo que publicar un video mostrando capa por capa su archivo de trabajo, del boceto al color, para que la comunidad le creyera (Anime News Network, 2023). Víctimas convertidas en victimarias por la misma tecnología que las despojó.

La segunda postura es la sustitución silenciosa, el clásico «hagámonos los locos que eso nadie se da cuenta»: usar la herramienta y apostar a que el público jamás va a notar la diferencia o de plano ni le importe. Spoiler: sale mal. Marvel Studios probó esa apuesta en 2023 con la intro de la serie Secret Invasion, evidentemente generada con IA y presentada sin aviso previo. El director Ali Selim solo atinó a confirmar su uso cuando un periodista de Polygon le preguntó directamente, justo el mismo día del estreno. La reacción llegó en horas, y para más INRI sucedió en plena huelga de guionistas de Hollywood. El escándalo quedó pegado al nombre de la serie para siempre (Ryan, 2023). Si a un estudio con ese presupuesto y ese departamento legal la apuesta le costó tan caro, imagina lo que le puede pasar a cualquier proyecto de diseño gráfico o cómic más modesto que intente hacer esa jugadita, subestimando un mucho a su audiencia y las consecuencias.

Izq: detalle de la portada del libro de arte de Rui Araizumi. Der: detalle del opening de la serie Secret Invasion
Fuentes: Anime News Network y Marvel Studios

Planteando una tercera opción

Frente a este panorama de intolerancia agresiva Vs. sustitución solapada, quiero aportar una tercera opción a considerar: declarar desde el principio el uso de la IA, de ser posible, dejarlo claro y visible en la pieza gráfica misma, sin ambigüedades ni dobles lecturas. Se anuncia de forma abierta, desde el primer momento, que dicha pieza gráfica contiene IA en parte o en todo el proceso.

El sello Artist Advisory – AI Inside nace del cruce deliberado entre dos campañas que ya forman parte de la cultura pop. La primera es el Parental Advisory, la etiqueta que la industria discográfica creó en 1985 para advertir sobre contenido explícito y que terminó adoptada como argumento de venta por los artistas más contestatarios, y la segunda es el Intel Inside, la campaña que la compañía Intel lanzó en 1991 para volver visible algo que hasta entonces vivía escondido dentro de cada computador: el procesador (Vance, 2022).

Intel convirtió un componente invisible en un sello de confianza pegado por fuera de la caja, y con eso inventó lo que hoy se conoce en mercadeo como marca de ingrediente. Ese es exactamente el mecanismo que tomé prestado para su trabajo de diseño e ilustración: así como Intel volvió visible el chip para tranquilizar al comprador, el sello Artist Advisory – AI Inside vuelve visible el uso de la IA como un acto de honestidad y transparencia frente al cliente y al espectador. La diferencia aquí es que el «ingrediente» sigue generando aversión en buena parte del gremio, y por eso hablar de su uso desde el principio pesa distinto. Se trata menos de una ventaja comercial evidente y más de una apuesta por la franqueza frente a una tecnología que la mayoría prefiere esconder lo más posible.

Sello Intel Inside
Fuente:Ricardo Bernardo/Flickr

Declarar en vez de ocultar

Desde HacheComics he decidido aplicar este sello en las piezas que incluyan algún proceso con intervención de la IA. El Artist Advisory – AI Inside acompañará de ahora en más mi logo personal en los casos que así lo amerite, demostrando que se puede hacer uso de la herramienta sin que ello signifique la sustitución definitiva del diseñador o artista. Es menester que siempre haya un diseñador humano al timón; cuando esto no sucede, los patrones se repiten, los estilos se vuelven idénticos y la identidad se pierde. En cuanto a nuestros clientes directos, la decisión de incluir este sello, y el derecho del cliente a usar IA en la confección de su encargo, dependen de la autorización libre de cada cliente. Sin embargo, la cláusula de transparencia sobre el uso de IA ya hace parte de las hojas de contrato de HacheComics, redactada de forma general para conservar flexibilidad entre proyectos.

Vale la pena separar esta postura de la fiebre reciente por certificar lo 100% hecho a mano, que circula desde 2022 en plataformas como Cara y que hoy se multiplica en sellos, festivales y hasta imposiciones legales como las que entraron en vigor en la Unión Europea en agosto de 2026 (Gale, 2026). Esos sellos persiguen pureza inmaculada: cero IA, demostrable. Artist Advisory – AI Inside persigue otra cosa: franqueza sobre el uso de una herramienta de vanguardia, como acto de responsabilidad frente a clientes y espectadores. Esa diferencia es la que abre la puerta a una serie completa de artículos sobre lo humano, lo artesanal y el valor que está adquiriendo la autoría declarada en plena saturación de contenido generado en masa.

Sello 100% Human Made, creado y promovido por el guionista e historietista estadounidense Matt Kindt.
Fuente: Onipress

HacheComics y la responsabilidad

Ese es, en el fondo, el trabajo que desde HacheComics ofrecemos a través de nuestro servicio de consultoría creativa con IA: acompañar a ilustradores, diseñadores y estudios a decidir, caso por caso, dónde entra la herramienta en su proceso y cómo declararlo con tranquilidad, antes de que alguien más se los pregunte.

A título personal, mi intención no persigue la imposición de normas de conducta frente a la creación de piezas gráficas, ni más faltaba, creer eso es de una soberbia muy necia. Mi intención con este sello no es más que brindar una alternativa que calme las aguas y que permita más flexibilidad a la hora de elegir nuestras maneras de trabajar, aquellas con las que nosotros nos sintamos más cómodos y también nuestros consumidores finales. Por ello dejo totalmente libre el uso y la disposición de este sello, tanto en proyectos comerciales como personales, a todo aquel que lo necesite, con la única condición de mantener su forma original, sin alterar su color, proporción o tipografía; y de acreditar a HacheComics como su creador.


Referencias